¿Debería importarme quien lee mis novelas?

 

Soy una chica tímida, me incomoda conocer personas ya sea de forma online o en la vida real. Eso es algo que muchas veces se interpone en mi camino, y ahora que empecé este blog se está volviendo un problema. Así que decidí escribir al respecto.

Verán, noté  que todo tipo de personas se pasan por mi blog, adolescentes, adultos, hombres, mujeres y todo lo que está en el medio. Esto me remueve el estómago por ciertos motivos, es raro sentir la mirada de tantas personas sobre mí, sobre todo porque muchos usan sus propias fotos, volviéndolos personas reales detrás de la pantalla.

Por otro lado, esta es una oportunidad para superar mi timidez, y abrirme al mundo. Dejar que todos los que quieran lean lo que escribo, y dejen sus opiniones con libertad. Puedo ver lo hermoso de eso, pero hay una parte de mí que se resiste.

Sobre todo cuando subo novelas oscuras como “Dear Daddy”, personas podrían malinterpretar lo que escribo y pensar que soy una pervertida entre otras cosas.  Pero anoche cuando me debatía entre borrar la novela o no, decidí no borrarla ¿Por qué?

Porque ya está en mi mente, pidiendo ser escrita y publicada. Quizás sea un desastre al final, pero merece conocer la luz del día, matar el libro seria matar una parte de mi mente. Así de simple.

¿Debería preocuparme por las personas que están detrás de la pantalla leyéndome? Creo que hay que encontrar el punto intermedio, no puedo publicar todas las cosas locas que se pasan por mi mente, pero tampoco debo reprimirlas al extremo. Si una novela pide ser publicada,  ¿Por qué no liberarla al mundo?

¿Ustedes que piensan?

Florencia Saez.

¡Casi 100 seguidores! Más datos sobre mí.

Como habrán notado para cuando haya publicado esta entrada, en poco tiempo este blog creció más de lo que yo esperaba. Así que decidí volverlo más personal, poner mi nombre en el blog, para que cuando me busquen en google me encuentren. Pero sobre todo para acercarme más a mis seguidores.

Quiero agradecerles por el apoyo, no sé si habría continuado con este proyecto si no veía respuestas, lamentablemente soy así. Así que otra vez, gracias por leer, comentar y compartir. Quiero contarles un poco sobre mí.

¿Quién soy? ¿Qué me gusta escribir? ¿Qué música escucho?

Florencia Saez, nací en Argentina un miércoles 26 de marzo de 1997. No soy de leer el horóscopo pero admito que el signo Aries me representa más de lo que quisiera. Cuando no estoy viendo películas clásicas estoy leyendo en mi habitación todo lo que encuentre. Novelas juveniles, clásicos, poesía y últimamente estoy siguiendo una lista de libros que fueron prohibidos. El ultimo que leí fue Lolita de Vladimir Nabokov.

Pero no solo leo libros tradicionales, admito que leo Fanfiction, antes me daba vergüenza, pero ya no. Es inevitable, veo series y mi mente de escritora imagina las parejas más extrañas que quizás nunca serán “Realidad”.

Empecé a escribir alrededor de los 13 años, pero desde muy pequeña leía novelas. Siempre de fantasía o romance que me ayudaran de escapar un poco de lo aburrido de la vida real. Admito que me metí en mi ropero varias veces esperando llegar a Narnia, que espere mi carta de Hogwarts, y que soñé con que Romeo se enamorara de mí. Siempre sueño despierta.

Mis poemas son bastante tristes, o súper románticos, no tengo punto intermedio. Suelo escribir sobre romance color de rosa, o sobre personajes retorcidos que son más oscuros que la noche, “Dear Daddy “por ejemplo.

Cuando no estoy escribiendo o viendo series, escucho música. Tengo gustos…extraños, no hay otra palabra. Puedo escuchar todo tipo de música. Pero últimamente estoy dándole play a discos de Lana Del Rey, Billie Eilish, Luis Miguel, y Charlie Puth. Les dije que mis gustos son extraños, no sé qué hace Luis Miguel en mi lista de favoritos, pero bueno.

Otra vez, ¡Gracias por seguirme! Espero que esto les haya ayudado a conocerme un poco más.

¡Vivan leyendo!

Florencia Saez.

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Honesta : Libros.

Honesta.

Libros.

Te abro.

Te toco.

Rozándote.

A penas sintiéndote.

 

Tengo miedo.

Tus palabras son peligrosas.

Podrían atraparme.

Para siempre.

Y al mismo tiempo.

Darme libertad.

Es un juego peligroso.

 

Pero te abro.

Y te toco.

Leo tu piel.

Dejo que beses mi mente.

Con tus lindas palabras.

 

Y llenas mi cabeza.

De ideas.

De fantasías.

De  pesadillas.

 

Eres peligroso.

No sé si quemarte.

O guardarte en mi librero.

¿Qué hare contigo?

Susúrrame sobre amor.

Quizás te guarde.

En mi librero.

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Honesta: Caminar.

Honesta.

Caminar.

Me enseñaron de niña.

A mover mis piernas.

Una delante de otra.

Viendo donde piso.

 

No me enseñaron.

A mover  mis caderas.

A dejar que mis pies bailen.

Tocando a penas el suelo.

A flotar cuando camino.

 

Sé que me estas mirando.

Mis piernas largas y pálidas.

¿Quieres morderlas?

Imposible.

Solo quiero caminar.

Solo quiero flotar.

Solo quiero seducir.

 

No lo hago por ti.

Floto por mí.

Quiero sentir mi cuerpo.

Vibrar.

Volar.

Seducir a los mismos pájaros.

Que cantan al ritmo.

De mi caminar.

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Writing about you :Capítulo cuatro.

Además de Renata había otra persona que Valeria odiaba, más bien no era odio, si no repulsión. Franco Fabrido. Alto, castaño, ojos verdes, rostro lleno de lunares y pecas. Cuerpo atlético, pero demasiado, era un gigante ¿Por qué lo odiaba? Ambos habían ido juntos a la misma escuela, y el recuerdo de lo que él le hizo hacia que la chica se retorciera cada día al menos una vez. No era dolor, era resentimiento.

        Era marzo, el calor no había abandonado la pequeña ciudad llamada “Pequeños ángeles”, así que Valeria había decidido usar un bello vestido azul  floreado, y unas sandalias marrones.

        Estaba sacando sus libros de su mochila al principio de la clase de  matemáticas, pero entonces alguien se sentó a su lado, era Franco Fabrido. El chico del que todos hablaban, ya fuera por buenos o malos motivos, la chica trago en seco y  evito mirarlo a los ojos.

—Hola, Vale, quería preguntarte algo antes de que la clase empezara.

—C-claro.

—¿Quieres que nos encontremos después de clase debajo de las gradas?

—E-está bien—Respondió la chica sintiendo como su rostro se sonrojaba.

         Solo había un motivo para que te invitaran a ir  debajo de las gradas : A)Beso B)Sexo o c)Drogas. Valeria esperaba que fuera por A o C. En el caso de C podría darle su lápiz de labios y salir corriendo.

Antes de que la clase empezara, Franco se cambió de lugar no sin antes mostrarle una encantadora sonrisa.

          El resto de las clases Valeria  se la paso nerviosa en su lugar, tratando de distraerse con sus apuntes. Pero todo le hacía recordar que después de clases ella tendría que enfrentarse a franco y no se sentía lista.

       Pero la temida hora llego, y ella camino como una vaca al matadero por los pasillos, hasta que llego al enorme patio del colegio. Camino mirando a todos lados esperando ver a franco, pero no lo vio hasta que llegó hasta las gradas.

El chico parecía algo nervioso, miraba hacia arriba y hacia los lados, pero en cuanto la vio él sonrió y se acercó para besar su mejilla.

—¿Cómo estás?—Pregunto él.

—M-Muy bien—Respondió ella tomando  una de las correas de su mochila tratando de distraerse.

—Genial, solo quería decirte que eres muy hermosa, y me tomo bastante tiempo tomar el coraje para hacerlo—Dijo él mirando el suelo  su rostro tomando un tierno sonrojo.

—G-racias T-u T-también eres muy gua—La chica iba a terminar la oración, pero entonces  algo pegajoso, pesado y oloroso cayó sobre ella, cuando la chica iba a mirar hacia arriba tratando de ver que era , una cubeta golpeo su cabeza haciendo que  cayera al suelo.

Antes de perder el conocimiento, vio a dos chicas sentadas arriba en las gradas , porristas, riendo mientras chocaban las manos festejando.

Este recuerdo hizo que  el corazón de  la chica se estrujara, Valeria había tenido la suerte de no haber sufrido bullying extremo todo el secundario. En  su último año de secundaria los populares habían hecho ese plan para hacerla sentir mal. Pero ese no fue el fin de la historia, nunca nada termina, las personas están conectadas por hilos y hay algunas personas que están destinadas a cruzarse una y otra vez, sin importar cuanto estires el hilo.

El sonido de alguien tocando la puerta de su departamento la obligo a salir de su mente. Se levantó del sillón, apagando la tele en el proceso, corrió hacia la puerta sacando el seguro y abriendo la misma lentamente, en cuanto se encontró con el rostro de Franco Fabrido intento cerrar la puerta pero él puso su pie en el medio.

—¿Qué quieres?—Preguntó ella abriendo la puerta, como siempre evitando mirarlo a los ojos.

—Solo vine por sal—Dijo él sacando de detrás de su espalda un salero.

Valeria  suspiro tratando de controlar su furia, oh, ¿No entiendes nada? Después de que Valeria termino la facultad se mudó a un pequeño departamento, al final de la primera semana fue a buscar sus cartas y se dio cuenta que uno de sus vecinos era Franco Fabrido.

Un encuentro horrífico sucedía todas las semanas, él iba a su departamento con la misma pregunta ¿Tienes sal? Ella siempre le cerraba la puerta en la cara, pero esta vez ella se resistió de lastimarle el pie.

—Hay otras  personas viviendo en este edificio, estoy segura que encontraras a alguien con sal.

—Oh , vamos ,Vale, no puedes odiarme por siempre. Fue simplemente una broma de secundaria.

—Que ellas y tú planearon, termine en la enfermería, tuve que cortarme el pelo.

—No ,no, ellas escucharon nuestra conversación y fueron allí , yo no tuve nada que ver.

Valeria trato de leer su rostro, sus ojos verdes, esperando encontrar una pizca de malicia pero al no encontrarla termino de abrir la puerta invitándolo a pasar.

Grave error.

Franco dejo caer el salero de plástico al suelo y empujó la chica contra la pared más próxima, atrapando las manos de ella  y poniéndolas sobre su cabeza.

—¿Pero qué mierda? ¡Aléjate!—Chilló ella,  pateándolo, pero él evitó cada golpe con una sonrisa.

—Hace meses que espero que me des una oportunidad y no voy a desperdiciarla.

—¿Oportunidad? ¿De qué hablas?

—Lo que dije es cierto, siempre me gustaste, vale.

—Pues yo te encuentro repulsivo—Dijo ella entre risas, al fin logrando soltar sus manos, en cuanto noto que el agarre se soltó un poco, y lo empujo lejos de ella. La chica camino hacia la puerta e hizo un gesto con la mano para que él se fuera.

—Pero cariño, estábamos llegando a conocernos—Se quejó él con un puchero.

—Toma tu salero y vete de aquí, idiota.

—Está bien—Dijo él, para agacharse y tomar su salero, pero cuando estaba a punto de cruzar la puerta , en un movimiento rápido tomo del cuello a la chica y unió los labios de ambos un segundo, fue solo eso, un roce para luego salir corriendo por los pasillos del edificio.

—¡Te odio!—Grito la chica, haciendo que varios vecinos salieran a ver qué pasaba.

—¡¿Qué miran?!—Gritó ella, entrando al departamento y cerrando la puerta de un portazo detrás de ella.

Noto que su celular estaba disparando una luz roja, señalando que había recibido un mensaje. Dio un par de zancadas hasta llegar a la mesa y desbloqueo su celular para ver que era un mensaje de Peter.

Peter:

Hola, cariño.

Inmediatamente ella respondió.

Valeria:

¿Cariño?

Peter:

Creí que nuestra relación había avanzado…

Valeria:

Puede ser, pero no estoy acostumbrada a que me llamen así.

Peter:

Acostúmbrate, cariño, ¿O tienes otro nombre mejor en mente?

Peter:

¿Caramelo?

Peter:

¿Preciosa?

Peter:

¿Princesa?

Valeria:

Basta, basta, me da igual cómo me llames.

Peter:

Creo que te llamare princesa.

Valeria:

Okay👀

Peter:

Princesa, me gustaría llevarte a tomar un café,  ¿Qué te parece?

Valeria mordió su labio inferior, mirando la pantalla de su celular y luego la puerta de su departamento. La memoria de los labios de Franco fresca en su mente, atormentándola, necesitaba borrarlo de su mente.

Valeria:

Claro, ¿Qué día puedes?

Peter escribía y escribía, sin mandar un mensaje. Poniéndola más nerviosa ¿Acaso se había arrepentido? Valeria no encontraba ningún motivo para que él estuviera interesado en ella románticamente. Asustada de que este se arrepintiera, corrió por el departamento hasta llegar a su oficina, la computadora ya estaba encendida, se sentó frente a ella y escribió apresuradamente.

Peter Oro envio el siguiente mensaje a Valeria:

Peter:

Cuando quieras, princesa.

Inmediatamente un ¡Ping! Sonó, ella desbloqueo el teléfono y allí se encontraba el mismo mensaje que había escrito en Word. Ella respondió en el acto.

Valeria:

¿Mañana a las 6 pm? Podemos ir juntos desde el trabajo, a un café que está cerca de allí, es muy bueno.

Peter:

Lo que mi princesa ordene👸

Valeria cerró el chat, y abrió el de su mejor amigo y ella. Y escribió el siguiente mensaje.

Valeria:

VEN A MI DEPARTAMENTO, AHORA.

Gustavo:

Estaba en la mejor parte de una peli porno.

Valeria:

SACA TU MANO DE TU PENE Y VENTE AHORA.

Gustavo:

Estaba a punto de “Venirme” 😉

Valeria:

Dios mío, no sé porque somos amigos.

Luego de unos minutos su amigo respondió.

Gustavo:

Porque ya me subí los pantalones y estoy en el auto.

Valeria:

Te amo.

Veinte minutos después el timbre de su departamento sonó  y ella abrió la puerta para lanzarse a los brazos de su amigo, quien beso su frente y acaricio su espalda.

—Tranquila, dime que sucede—Pidió él, entrando al departamento y llevando de la mano a su amiga al sillón de la sala.

—No me siento cómoda  usando esta magia, o como quieras llamarle, a mi beneficio.

—¿Qué hiciste?

—Él no concretaba una fecha para nuestra cita, quizás se arrepintió, y yo lo obligue a decidir.

—Amiga, si yo fuera tú, ya me habría acostado con él y armado mi propio kamasutra. No tienes nada de que sentirte culpable.

—Oh, Gustavo, no es momento de bromas—Dijo ella, parándose del asiento y caminando como un león enjaulado por la sala.

—¿Quién dice que estoy bromeando?

Ella sollozo y se dejó caer al suelo, luego de rodar sus ojos su amigo se levantó del sillón , y se arrodillo junto a ella, para tomarla de las manos y mirarla con dulzura.

—¿Volverás a escribir lo que él hará?

—No—Respondió ella, mirándolo entre lágrimas.

—Entonces iras mañana a esa cita y dejaras que todo fluya como debe ser. No te tortures más con cosas que no puedes cambiar, ¿Esta claro?

—Okay—Respondió ella, su amigo limpio sus lágrimas y la abrazo.

Todo estaba decidido.

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Tristeza.

Honesta.

Tristeza.

No puedo evitarlo.

Es como estar en una playa.

Las olas simplemente vienen a mí.

 

El agua entrando en mi piel.

Llega a mi cerebro y lo moja.

Llenándolo de tristeza.

Llenándolo de nostalgia.

De lo que no viví.

 

Es tan extraño.

Tener una mente así.

Retorcida.

Que ante cualquier problema.

Se retuerce en si misma.

 

Mi corazón es estrujado por esta angustia.

Como una serpiente que atrapo una presa.

Lo estruja hasta hacerlo explotar.

La sangre manchando mis pulmones.

Haciéndome escupir mi propia sangre.

 

Quiero controlarlo.

Quiero ser feliz.

Pero el agua llega a mi cerebro.

Ahogándolo.

En penurias.

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Gorda.

Estoy deprimida así que aquí está un poema.

Honesta.

Gorda.

Quiero cortar mi piel.

Sacar las grasa con mis manos.

Tirarla al suelo y coser mi piel.

 

Pero no es así de fácil.

La grasa cuelga de mi cuerpo.

Como rocas sobre mi espalda.

 

Dejo de comer.

Y bajo de peso.

Voy al gimnasio.

Y subo de peso.

 

Es como un columpio.

Que sube y baja.

Pero alguien me empuja de atrás.

Y no lo controlo.

 

¿Qué se supone que debo hacer?

No quiero morir gorda.

Quiero ser delgada.

Quiero ser yo misma.

 

Este cuerpo no me representa.

Quiero escaparme de él.

Pero no puedo.

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Cherry.

¡Ultima publicación del día!

Quería compartir este video , otra vez del canal “Just some videos”. Quien quiera que sea el autor detrás de estos videos es un genio, elige películas que van perfecto con las canciones. No puedo dejar de darle play al video y escuchar la voz de Lana Del Rey haciéndome volar.

¡Saludos!

Seguridad.

Hice algo que les recomiendo que hagan si publican contenido que desean proteger. Registre mis escritos hasta la fecha en SafeCreative. Es un proceso bastante fácil, y nos salva a todos de que plagien nuestras obras. Miedo que muchos tenemos cuando clickeamos en el botoncito de publicar.

Códigos de registro de mis obras:

Writing About you : 1809128351501 .

Honesta : 1809128351501  .

Dear Daddy : 1809128351501 .

 

Aunque no creo que este método sea definitivo, nos da una sensación de seguridad que siempre es bienvenida.

¡Saludos!

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