Honesta: Como ser yo.

 

Para ser yo tienes que caminar hacia atrás.

Prenderte al pasado como un brote a la tierra.

Para ser yo tienes que descuidarte.

Peinarte una vez a la semana, maquillarte es aburrido.

Para ser yo tienes que mentir.

Pensar que esta todo mal, pero decir que esta todo bien.

 

Quizás mi vida sea una mentira.

Pero es dulce como la miel.

Los demás la saborean como niños a la leche.

Quizás mi vida sea una mentira.

Pero todos la comen, entonces no debe estar mal.

 

Quizás mi vida es solitaria.

A nadie le importo realmente.

Se aburrieron de mis mentiras.

A nadie le importo realmente.

Quizás es mejor estar sola.

Con mi miel en mis labios.

 

No sé qué pensar ya.

La miel sabe agria.

La miel sabe a agua.

No sé qué pensar ya.

Quizás es hora de peinarme.

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Mi Twitter : @florsaezescribe

 

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Honesta: Carta de la muerte.

 

Cuando nada sale bien.

Cuando nada los satisface.

Pinta suicidio.

 

Porque no hay ninguna respuesta correcta.

Porque absolutamente nada me sale bien.

O lo hago muy rápido.

O lo hago muy lento.

Nada sale bien.

Hoy pinta suicidio.

 

Solamente quiero hacer las cosas bien.

Pero todo me sale al revés.

No importa cuánto practique.

Todo me sale al revés.

Hoy pinta suicidio.

 

Pero quizás ni eso me salga bien.

Quizás la cuerda se rompa.

Quizás el cuchillo este moto.

Quizás las pastillas estén mal calculadas.

 

Hoy pinta suicidio.

Pero ni eso me sale bien.

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Mi Twitter : @florsaezescribe

Mi nueva cuenta de Twitter.

 

Quería contarles que desactive mi anterior cuenta de twitter y tengo una nueva : @florsaezescribe

Siento que ya no formo parte del fandom de Dalasreview, y que necesito concentrarme en el blog y en mis escritos. Además me gustaría poder conocer a alguno de los seguidores que tengo aquí, twittear sobre lo que escribo, y cosas así.

Lamento si me seguían en mi anterior cuenta, pero creo que les gustara más seguir esta nueva cuenta. Así podrán conocerme más, saber si estoy escribiendo o no.  Así que bueno, espero que me sigan y me den su apoyo.

 

Florencia Saez.

Writing about you: Capítulo seis.

 

Valeria Pérez se había tomado el trabajo de levantarse un poco más temprano de lo normal, ponerse su mejor conjunto de trabajo, maquillarse con un toque de rosa extra. Se peinó su melena enmarañada, y se hizo una coleta alta perfecta.

Pero cuando abrió la puerta de su departamento con su cartera de trabajo colgada de su hombro, lo primero que vio fue a Franco apoyado contra el marco de la puerta, una sonrisa que seguro tenía la intención de ser encantadora pero que no funcionaba en ella. Él la miro a los ojos y dijo:

—¿Quieres salir conmigo a tomar algo?

—Algunas personas tenemos que trabajar, sabes—Respondió ella, empujándolo y cerrando la puerta del departamento detrás de ella para casi correr por el pasillo.

—¡Oh vamos! Por un día que llegues tarde no pasara nada—Pidió el, posando un brazo sobre el hombro de la chica.

—Vete a la mierda, Franco.

—Oh, vamos, cariño.

—Creo que ella te dijo que no—Valeria paro de caminar cuando se topó contra el pecho de Peter, quien tenía los ojos clavados en Franco quien inmediatamente retrocedió levantando las manos como si la policía lo hubiera atrapado.

—Oye, está bien, tú ganas hoy—Luego de decir esto Franco se alejó y Valeria se dio la oportunidad de respirar.

—Te dije que me esperaras en el departamento, Vale—Dijo Peter mirándola asustado.

—Lo sé, pero no pensé que estaría despierto tan temprano.

—Perdóname, me puse muy sobreprotector—Dijo él tapando su cara por un segundo avergonzado.

—Yo también estaría preocupada por ti si una loca te acosara, Peter—Dijo ella, para luego seguir caminando seguida de un sorprendido Peter.

**

Valeria no se dio cuenta de lo acertada que eran sus palabras hasta que entraron a la oficina, ella se sentó en su pequeño cubículo, prendió su computadora, pero cuando se levantó buscando con su mirada a Peter lo encontró en su lugar de trabajo junto a Renata Wexler, o mejor dicho siendo atacado por Renata. Él estaba sentado en su asiento, y ella estaba inclinada sobre su escritorio, dejando que el escote de su camisa no dejara nada a la imaginación. Los ojos de la rubia estaban brillosos y algo achinados, Valeria suponía que estaba tratando de ser seductora. Pero Peter parecía incomodo, su cuello estaba rojo, y estaba de a poco alejando su silla de la chica.

Con una confianza desconocida para ella, la castaña se levantó tomando una de sus pesadas carpetas donde guardaba sus historias, y camino hacia el puesto de trabajo del rubio, soltó su carpeta sobre el escritorio entre ambas personas haciendo que un sonido estremecedor hiciera que todos se giraran a verles. Renata se paró derecha mirando a la señorita Pérez con odio.

—¿Podemos ayudarte en algo, Valeria?—Preguntó Renata, su boca escupiendo cada palabra.

—Sí, Peter y yo tenemos que trabajar en los dibujos de mis cuentos—Explicó la castaña con una sonrisa.

—S-sí, tenemos mucho en que trabajar—Dijo Peter rápidamente tomando la carpeta y clavando sus ojos en la computadora.

—Adios, Peter—Dijo la rubia seguida de una risita para caminar moviendo sus caderas de un lado a otro llamando las miradas de varios empleados. Pero Peter se recargo contra su silla tapando su cara.

—¿Por qué no le dices que no estas interesado?—Preguntó la castaña apoyando su mano sobre el hombro del chico.

—Se lo dije, ella siguió insistiendo.

—Tranquilo, solo dame una señal y yo te salvo—Bromeó ella.

—Te tomare palabra—Respondió él mirándola seriamente.

***

Como si su vida no pudiera ponerse peor, Valeria caminaba de nuevo por el pasillo de su edificio, había tirado su cartera al suelo y la arrastraba con la mano, cansada de tener que escuchar a su jefe diciéndole que mínimos detalles tendría que pasar toda la noche puliendo de sus historias.

Pero cuando estaba a unos metros de su departamento vio a dos personas discutiendo agresivamente enfrente de su puerta. Eran Franco, su vecino, y Julián Oro, su casi novio.

—¿Estas acosándola?—Preguntó Julián, mirando con odio a Franco.

—No, solo quiero que salga conmigo.

—Entonces que haces parado enfrente de su puerta.

—¿Y tú que haces aquí también?, ella no quiere verte.

—¿Tu como sabes eso?

—No quiero hablar contigo—Respondió Valeria acercándose a ambos, pero sus ojos estaban clavados en los de Julián, que al escuchar su respuesta aprecia decepcionado.

—Valeria—Pidió él, y ella sintió como su corazón se estrujaba por un asegundo pero cerro sus ojos, tomo un respiro y se forzó a decir.

—Ambos váyanse de aquí o llamare a la policía.

Y luego de decir esto se encerró en su departamento. Pero a penas dejo su cartera en el sillón su celular sonó, abrió la cartera y saco el teléfono para desbloquearlo y leer el mensaje que era de un número que no recordaba.

XXXXXX:

Vale, soy Julián necesito hablar contigo.

Ella se obligó a respirar antes de responder.

Valeria:

Voy a bloquearte ahora.

Julián:

Escúchame, quería disculparme por todo lo que pase, me comporte muy mal contigo. Debería haberte dicho  desde el principio que lo que buscaba no era una relación seria, en vez de haberte mentido. La verdad es que no soy así, no sé porque me comporte de esa manera contigo. Solo quería decirte eso, perdón, ojalá algún día puedas perdonarme.

Ella no respondió el mensaje, solo rodo los ojos y metió el teléfono en su cartera. Se dejó caer en el sillón, y cerró los ojos. Recordó todo lo que vivió con Julián. Las tres citas, el último beso, y finalmente su desaparición sin ninguna explicación.

Luego se obligó a borrarlo de su mente y se encerró en su oficina para escribir.

**

En el bar de la esquina del departamento de Valeria, Franco estaba tomando una cerveza con sus amigos. Todos estaban hablando sobre las ultimas chicas con las que salieron últimamente y el no pudo contenerse.

—Hace poco me acosté con Valeria Pérez.

—¿Tu vecina?—Preguntó uno de sus vecinos.

—Sí, y no sabes lo que fue en la cama…

Y así Franco paso horas hablando  y dando detalles de cómo Valeria había sido su amante. Todos sus amigos escuchaban entre risas, creyendo cada una de sus mentiras.

Franco por supuesto no pensó en las consecuencias de sus actos.

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La chica perfecta.

 

 

Siempre que subo de peso, recuerdo la película Gone Girl, extraño ¿No? Aquí viene mi explicación. El personaje de Amy Dunne se vuelve Cool Girl para satisfacer a su marido,  y todas en algún momento quisimos ser Cool Girl.  Para ser ella hay que ser literalmente perfecta según el tipo de hombre que nos atraiga ¿Y no es ese uno de los motivos por los que queremos ser delgadas? Atraer al sexo que nos atraiga.  Al menos en mi caso es así.

¿Y si los hombres no me encuentran atractiva ahora que subí de peso?

¿Y si no soy la misma chica bonita de antes?

¿Y si no soy una chica cool?

Solo escuchen el monologo de Amy Dunne en la película Gone Girl, cuando lo escuche me sentí identificada, no porque fuera a fingir mi muerte para vengarme de alguien. Si no porque todas queremos ser Cool Girl.

Es algo extraño haber nacido en los  ’90 , pero haber crecido en los 2000 , ¿Por qué? En los ’90 las redes sociales de hoy no existian. Veías modelos en revistas o propagandas de la tele, pero ahora puedes seguirlas en instagram, en snapchat, ver sus catwalks en youtube una y otra vez.

Es una tortura para tu mente, y lo peor es que no nos damos cuenta.

Es inevitable compararse, Kaia Gerber tiene 16 años y tiene el cuerpo que yo deseo tener a mis 21 . Es más alta que yo, más flaca, su rostro parece cincelado por un artista , y  es la musa de varias marcas importantes.

Yo tengo 6-7 kilos demás, mis shorts favoritos no me entran, y cuando voy a comprar ropa tengo que pedir un talle más que antes. No estoy gorda, pero no soy perfecta. Y me muero por serlo.

¿No es eso algo enfermo?

Querer ser como alguien que ves en las redes sociales, alguien que no conoces, que quizás está viviendo un infierno emocionalmente. Pero tú quieres estar en sus zapatos solo para que tus shorts favoritos te entren.

No me malinterpreten, no voy a morirme de hambre, no soy anoréxica o bulímica. Pero no voy a negar el hecho de que tengo como 7 kilos demás, y con un historial de familia donde la mayoría son diabéticos, o tienen sobrepeso. Así que tengo que cuidarme físicamente.

El motivo por el que quiero ser Cool Girl es porque quiero que los demás me amen, quiero ser aceptada por todos, quiero encajar en este mundo de piezas desiguales.

Pero ser Cool Girl al final no vale la pena, y esa es mi reflexión de hoy.

         Cool Girl es amada y deseada por todos, pero Cool Girl nunca es ella misma. Y yo quiero que mi personalidad real salga a luz y todos puedan apreciarla o quizás odiarla si es que no les caigo bien. Pero quiero vivir mi vida lo mas honestamente posible.

Quiero bajar de peso por mí, no para ser Cool Girl.

Quiero bajar de peso por mi salud, no para que los chicos gusten de mí.

Florencia Saez.

La noche más oscura.

 

Me pregunto si alguno de ustedes tiene esos recuerdos que desearían poder borrar de su memoria, esos recuerdos que cuando vienen a tu mente como un huracán te dan calosfríos, bueno, yo tengo uno de esos recuerdos.

Quiero aclarar que cuando lo digo en voz alta suena como una tontera que debería superar, y listo. Pero cuando estoy dentro de mi mente, es una enorme bola de nieve llena de pensamientos negativos que no puedo controlar. Así que , si sé que suena tonto, pero para mí es importante.

Todo empezó el año pasado, había salido a tomar unos tragos con mi mejor amiga, la noche llego y yo insistía con que saliéramos a bailar, ella me decía que no interminables veces. Hasta que deje de insistir. Entonces recordé algo, o un chico mejor dicho.

Verán, yo tomaba un curso de inglés para rendir un examen internacional. Ahí conocí a un chico, el cual no me atraía en lo más mínimo, pero quería ser su amiga, así que hablamos varias veces de salir a bailar. Pero entonces me di cuenta que él no me veía como una amiga. Llamaremos a este chico, Thiago. Lo evadí cada vez que me preguntaba si saldríamos a bailar o no.

Le hable a Thiago por instagram, pensando en que no tenía por qué besarlo si no quería, que yo estaba en todo mi derecho de rechazarlo si él hacia un avance .Él me dijo que iba a juntarse con unos amigos y que luego saldría a bailar con ellos a un boliche, yo acepte ir con ellos.

Soy una chica tímida, casi no tengo amigos, era salir con él o quedarme en casa. Y no tenia deseos de hacer eso, así que volví a mi casa, le hable a mi mamá y ella me dio permiso para salir.

Thiago me paso a buscar en su auto, cuando llegamos a la casa de su amigo los vasos de vodka empezaron a pasar por mis labios uno a uno. Y entonces me descompuse, nunca vomite tanto en mi vida, Thiago me ayudo y de un momento  a otro me robo un beso. Eso es todo lo que recuerdo.

Desperté al otro día, en mi cama, vestida igual que ayer, y entre en pánico.

¿Qué había pasado anoche?

¿Tuve sexo con Thiago?

A partir de ahí pueden imaginar a donde fueron mis pensamientos en mi cabeza, estaba histérica, me largue a llorar, y llame desesperada a Thiago. Pidiéndole por favor que nos viéramos lo más pronto posible. Prácticamente lo acose para que me viera a los 15 minutos.

Me paso a buscar y me aclaro que nada había sucedido, y que él no era la clase de chico que haría eso. Que podía estar tranquila, pero cuando volví a mi casa para mi la tranquilidad no había llegado.

Mi mamá ese sábado no estaba en casa, así que me largue a llorar desesperada y mi hermano trato de consolarme , hasta que llame a mi psicóloga, quien hablo con mi madre para contarle todo lo que había pasado anoche. Y Me quede con mi hermano toda esa tarde llorando, tratando de asegurarme  que nadie había tocado mi cuerpo sin mi consentimiento.

Mi madre volvio y me dio la lección de mi vida, no me recrimino nada, solo me dijo la verdad. Tenía que aprender de esta experiencia, que para pasarla bien no necesitaba el alcohol, más aun si soy una persona tan emocional e impulsiva. Me abrazo y me consoló.

Pero esta historia no termina aquí.

Borre a Thiago de todas mis redes sociales,  él se comunicó conmigo por whatsapp pidiendo explicaciones, le dije que no me sentía bien por lo que había pasado y él se ofreció a ayudarme, pero yo lo ignore.

Él no volvió a hablarme.

Pero hay un pequeño problema, vive a dos cuadras de mi departamento. Desde entonces me lo habré cruzado cuatro veces. Y cada vez mi corazón se estruja y siento ganas de vomitar. No por el simple hecho de que no encuentro atractivo a Thiago en lo más mínimo y que lo odio un poco por haberme robado un beso. Si no porque cada vez que lo veo recuerdo las siguientes cosas:

  • Lo irresponsable que fui.
  • La angustia que sufrí, y que también vivió mi madre. Porque el día siguiente a esa noche llore todo el día, me dormí llorando también, y ella estuvo a mi lado.
  • Y el hecho de que simplemente mi vida es una cadena de desgracias incontrolables.

No hay forma en que pueda verlo sin recordar esa noche, el único pensamiento que me reconforta es que Dios hará que nuestros caminos se desenreden en algún momento. Pero no puedo controlar eso, y no puedo evitarlo, tengo que caminar por el  frente de su casa con la cabeza en alto casi todos los días.

La llamo la noche más oscura porque no puedo superarla, está en mis pesadillas, llenando el mar de mi mente con oscuridad. Hay veces que dejo que amargue mis días  con su sabor haciendo que cualquier comida termine en el basurero, con ese color negro que no hay ningún color que tape por completo.

Quizás escribiendo esta entrada esta noche oscura se vuelva más clara, con pequeñas estrellas que curen el dolor en mi corazón.

Pero de lo que estoy segura es que no quiero ser la chica de esa noche, impulsiva y sin conciencia de las consecuencias de sus actos, porque esta noche oscura consumió a mi madre también. Y quedara marcada en mi piel para siempre.

Solo queda dejar a esa persona que fui esa noche atrás para siempre.

Florencia Saez.

Dear daddy : Capítulo tres.

Notas de la autora:

Esta novela contiene contenido ADULTO, una relación donde la diferencia de edad es de más de 16 años. Donde los personajes son oscuros y están buscando el momento para aprovecharse del otro. Si esto de alguna manera te incomoda o molesta, te ruego que no leas esta novela.

Luna Camaro tiene 19 años, Juan Pablo Adesto tiene 35.

AVISO: En este capítulo empieza el daddy kink.

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Dear daddy.

Capítulo tres.

“My daddy is my life.”

La primera vez que lo vio, Luna no podía creerlo. Allí apoyado contra su auto deportivo, anteojos de sol tapando sus ojos, cuerpo vestido de traje. Era una visión en medio de un desierto.

La chica bajo casi corriendo los escalones de la entrada de la facultad para saltar a sus brazos y besarlo con una pasión desmedida. Él respondió el abrazo apoyando sus enormes manos en la cola de la chica sosteniéndola con fuerza.

Cuando el beso termino ella se despegó un poco y limpio el lápiz de labios de la boca de él con una sonrisa. Él respondió la sonrisa y dijo :—Yo también estoy feliz de verte.

—Imposible, no sabes cuánto  te extrañaba—Dijo ella con un puchero.

—Cariño, quería verte antes pero estaba trabajando.

Ante la mención del trabajo ella desenredo sus piernas de la cintura del chico, separándose de él y  cruzo sus brazos contra su pecho . Ella lo miro a través de sus pestañas canela para decirle su verdad.

—¿Prefieres trabajar que estar conmigo?

—Prefiero estar contigo más que dormir, pequeña—Dijo él, deslizando sus anteojos de sol contra su cabello, permitiéndole a ella verle a los ojos. Ella vio que no mentía.

—Umm, no sé si creerte—Dijo ella apoyando sus dedos en su mentón en signo de que estaba considerándolo.

—¿Un beso te convencería?

—Sí—Murmuró ella. Él rio antes de atraerla de la cintura e eliminar la distancia entre ambos de nuevo. Fue un beso más casto comparado al anterior, era como conocerse de nuevo, descubrir la textura de los labios de otro. Él entro en la boca de ella con más delicadeza,  saboreo cada escondite de su boca. Cuando se separaron él guardo el sonrojo de las mejillas de ella en su corazón, prometiéndose nunca olvidar que Luna era una muñeca delicada que él tenía que proteger del mundo.

—¿Qué te parece si vamos a mi departamento?—Dijo él, ella asintió al instante y permitió que él la acompañara hasta el asiento de copiloto del auto convertible, que le abriera la puerta y la ayudara a sentarse. El chico cerró la puerta y corrió hacia su asiento saltando la puerta del auto. Se puso sus anteojos de sol de nuevo, y encendió el motor del auto.

Se había vuelto una rutina, el hombre saldría de trabajar, la buscaría de la facultad y la dejaría en su casa varias horas después, sana y salva pero con la sensación de que sus piernas estaban hechas de gelatina, ¿Porque?

Siempre pasaba lo mismo, hablaban todo el camino al departamento de Juan Pablo, Luna haciéndole reír con sus historias exageradas y él contándole  lo duro que era el trabajo, pero cuando subían al ascensor del edificio  ambos se miraban a los ojos con intensidad. Como definiendo quien iba a dominar al otro en todas esas horas que venían. Juan pablo siempre ganaba.

Besándola, atrapándola contra la pared de metal del ascensor, y cuando llegaban al piso él la levantaba en sus brazos y corriendo la encerraba en las sabanas de su cama. Pronto los cuerpos desnudos de ambos se enredaban en una eterna danza llena de amor pero también de  rosas con espinas.

Cada vez que mantenían relaciones descubrían cosas nuevas del otro, ella descubrió que le gustaba sentir el cuerpo de él tapando completamente de ella, el castaño descubrió que le gustaba sentir las uñas de ella clavándose en la espalda de él. Ambos descubrieron que había una palabra que parecía calentar todo a cien grados :Daddy.

No se trataba sobre que Juan Pablo fuera el padre de ella, ya lo habían hablado, no se trataba del incesto. Se trataba de que ella pudiera entregarse a él por completo, sabiendo que él la cuidaría sin que nada pudiera lastimarla.

Era hermoso para ambos entregarse así el uno al otro, y cuando dejaron claro que no se trataba de que ella buscara físicamente a un padre en él, se dejaron llevar por este nuevo fetiche que los desinhibía por completo.

Pero nada le dijo a Luna que su relación con Juan pablo traería consecuencias en sus amistades. Y es que dos meses pasaron donde Juan Pablo se volvió una rutina en su vida, y Rosalía quedo atrás en el fondo. Pero Luna no se dio cuenta de que esto había pasado hasta que ella se lo dijo.

—¿Mañana estarás toda la tarde con Juan pablo?—Preguntó Rosalía, cuando ambas estaban en la casa de ella  una noche de viernes.

—Sí—Respondió Luna con una sonrisa juguetona.

—No sé ni para que pregunto—Rosalía se levantó de su escritorio y se encerró de un portazo en el baño.

—Rosa, ¿Dime que pasa?—Exigió su amiga que había corrido hasta la puerta.

—Juan pablo es tu vida ahora, así que no hay lugar para mí—Respondió la morena desde adentro del baño.

—Deja de decir tonteras y sal de ahí.

Rosalía abrió la puerta del baño lentamente para luego salir ella de allí con los brazos cruzados. Su rostro estaba sombrío.

—Solo nos vimos en el colegio este mes, y hoy que prácticamente te rogué que vinieras.

—Perdóname, es que mi relación con Juan es muy nueva, y quiero verlo lo más que pueda—Admitió ella avergonzada.

—¿Por qué no hablamos después?—Dijo Rosalía para volver a encerrarse en el baño.

Luna rogo por media hora que ella saliera del baño, pero no tuvo otra opción más que irse.

**

—Creo que deberías hablar con ella—Opinó Juan Pablo el día siguiente, cuando estaban juntos en el departamento de él.

—Como si fuera tan fácil—Respondió Luna, rezongando contra el pecho de Juan pablo.

—Literalmente solo tienes que mandarle un mensaje.

Ella mordió su labio inferior pero se sentó en la cama y tomo su celular de la mesa de luz, y así empezó una serie de mensajes entre Rosalía y ella.

Luna:

Hola, ¿Cómo estás?

Rosalía:

Bien.

Luna:

¿Podemos hablar sobre lo que paso?

Rosalía:

Como quieras.

Luna:

Lamentó si no te preste suficiente atención en este tiempo, no me di cuenta, nunca fue mi intención lastimarte. Si me das una oportunidad de cambiar sé que puedo cambiar mis actitudes, y pasar más tiempo contigo. Porque amo cuando salimos juntas.

Rosalía:

En realidad no tienes que disculparte, es que sentí celos, tú estas empezando una nueva etapa y sentí que me había quedado atrás, ningún chico me presta atención y no tenía con quien hablar al respecto.

Luna:

¡Rosa, alguien aparecerá para ti! Eres una persona maravillosa, solo necesitas tiempo. Tengo que disculparme, tenías razón, yo no te estaba prestando atención, así que cuando quieras salimos 😊

Rosalía:

Hoy abrirá un club nuevo, podríamos ir ahí 😃

Luna:

¡Claro que sí, pásame la dirección y nos vemos ahí!

**

Juan Pablo estaba tratando de mantener la calma, no quería ser el típico novio celoso que no quería que su novia saliera a bailar, que se vistiera de cierta manera, porque no quería que otros hombres la desearan. Él nunca fue así, y no quería volverse esa persona.

Pero por algún motivo estaba en el club que ella le había nombrado antes , incluso había pagado la entrada, y comprado una bebida alcohólica que tenía un nombre extraño pero él estaba seguro que contenida demasiado vodka.

Trato de buscar paciencia en sí mismo, quedándose en la barra diciéndose a sí mismo que solo estaba revisando que nada malo pasara en el club que pudiera afectar a luna.

10 minutos.

20 minutos.

30 minutos.

Y entonces vio una pareja bailando enfrente de él, bueno en realidad a unos metros de él, pero lo que estaban haciendo realmente lo estaba afectando y no de una manera divertida.

La pareja en cuestión estaban bailando apretados uno contra el otro, y entonces se besaron apasionadamente, y el chico poso sus manos en el trasero de la chica acercándose más si eso era posible.

—Ok, tengo que encontrarla—Murmuró él tirando  en el proceso su bebida logrando que el barman se quejara, pero lo ignoro y se metió en medio de la multitud de personas que en su mayoría tenían  16 – 17 años.

No habían pasado ni cinco minutos en medio de la multitud cuando escucho la voz de su chica, y la de otra persona.

—Te dije que no.

—¿Cómo que no, cariño?

Entonces escucho un chillido y se giró para encontrar a Luna empujando a un chico de su edad lejos de ella, haciendo que la multitud alrededor de ellos se quejara. Juan Pablo no espero un segundo, con su mano hecha un puño lanzo un gancho contra el rostro del chico, tirando al suelo.

No paro de golpearlo hasta que Luna tiro de sus hombros separándolo del muchacho.

—¡Basta!—Gritó Luna.

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No sé cómo relacionarme contigo.

 

 

     Cuando empecé a escribir esto estaba sumamente enojada con mi padre,  y después me enoje con toda mi familia. Pero al final, llegue a una conclusión linda. Quizás al principio esta entrada parece que es puro odio, pero si leen hasta el final verán que encontré amor.

La familia es algo extraño, es como que Dios o el universo te atan a ella. El padre como la figura que te da un no sé qué con su apellido,  la madrina y el padrino que se supone son tus guardianes, pero al pasar de los años  no saben ni que marca de ropa te gusta. Al menos que hayas nacido en la familia Ingalls, cosa que no creo.

Amo a mi familia, aprendí a amarla con el pasar de los años, aunque no sepan que ropa me gusta, aunque no entiendan muchas cosas sobre mí. Los amo.

Con la que mejor me llevo es mi mamá, mi hermano, mi abuelo y una de mis tías, que graciosamente es madrina de mi hermano y no mía. Con el resto es una película de desencuentros y  una sensación constante de que soy una pieza de puzzle que no encaja en ningún lado.

¿Es normal no tener buena relación con parte de tu familia?

No lo sé.

Cuando era una adolescente me importaba demasiado esto, llegue a pensar en cortar todo tipo de relación con el resto de mi familia, ¿Por qué?  Empecemos por las piezas del puzzle mas importantes.

Mi papá.

Tengo que aclarar que amo a mi papá, con todo mi corazón, el único problema es que no nos encontramos. Ciento que vamos en distintos carriles.

Cuando era niña era mi superhéroe, él que me compraba todos los juguetes que me gustaban, el hombre que me apañaba cuando mi mamá me marcaba los limites, él que me decía que era hermosa, su princesa.

Cuando crecí, y él se enfermó de diabetes, eso se fue al excusado. Sigue habiendo regalos, un te quiero allí y acá. Pero somos dos extraños, él sabe muy de lejos lo que me pasaba en los momentos más críticos de mi vida, sabe que necesito el apoyo de mis padres aun en mis 21 años.

Pero hubo una pelea donde él me dijo que no era más su hija, y deje de usar su apellido en todos los lugares que pude. Empecé a buscar la figura de un padre en todos los lugares que podía, en Paul McCartney con su canción Hey Jude, que por algún motivo lo interpreto como una canción de un padre a su  hija. Ese ídolo que te dice que aunque todo este mal, podes cambiar todo.

El actor Jean Reno en la película León : the profesional. Ese héroe que te salva de la miseria y cambia tu vida para siempre.

Él no me pidió perdón, me dijo que estaba todo bien, que ya había pasado el mal momento. Lo perdone, pero sigue siendo un extraño, y sigo con la sensación de que no tengo padre. Trato de evitar discusiones con él, de reencontrarme con mi padre  en un punto medio, creo que lo estoy logrando. De a poco fui recuperando la relación y lo amo.

Aun que nos desencontremos un millón de veces sé que voy a seguir queriéndolo toda mi vida.

El resto de mi familia.

Otra vez debo aclarar que amo a mi familia, pero tuve que aprender a amarla.

Siempre fui tímida, no lo niego, es difícil  relacionarse conmigo. Tengo constantemente mala cara, y suelo contestar mal.  Ellos siempre se llevaron mejor con mi hermano, él es el extrovertido ,él que cuenta chistes, él que tiene una sonrisa encantadora. Entonces yo quede atrás, y no los culpo, yo también lo preferiría a él.

Pero esto siempre me dio la sensación de que no me querían, de que era una extraña a la que le daban regalos en cumpleaños para quedar bien, y a la que cada tanto le preguntaba ¿y que estudias?

Hubo muchos momentos donde me criticaban por los mínimos defectos, y me comparaban con mi hermano.

No tengo nada más que decir de ellos, son mi familia pero no los conozco realmente. Pero no se queden con esa desalentadora idea, aquí viene la conclusión de todos estos pensamientos que me  torturaban.

¿Es normal no tener buena relación con parte de tu familia?

Siempre sentí que había algo malo en mí, una tuerca oxidada en mi cerebro que me dificultaba relacionarme con ellos, pero la realidad es que cada uno hizo lo mejor que pudo. Todos fallamos un poco, eso no cambia que los ame, y que ellos me amen a mí ¿Por qué?

Si somos una familia de desconocidos, pero aun así nos amamos, se que si me pasara algo ellos estarán allí para mí, porque el lazo de sangre es fuerte, es algo que nos une hasta el final de los tiempos.

Quizás sientas que tu familia no te quiere, o que no los conoces, pero ellos te aman. Esa es una verdad que tuve que aprender, aparte esa sensación de no pertenecer, y los vi. Con sus defectos y con sus virtudes, y encontré a mi familia en ellos.

A veces uno no nace con familia, a veces uno se encuentra con ella.

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Florencia Saez.

Honesta: Amores con pelos.

Me amas con devoción.

Como alguien que adora un santo.

No me juzgas.

No ves mis defectos.

Soy perfecta para ti.

 

Me besas la mejilla dulcemente.

Con picardía en tus ojos.

Me tocas la mano una, dos, tres veces.

Siempre ansioso por mi atención.

 

Siempre estas persiguiéndome.

Unos pasos detrás de mí.

Con palabras dulces saliendo de tu boca.

Contándome que travesuras hiciste.

 

Eres un adulto con alma de niño.

Siempre viendo lo mejor en todos.

Siempre riendo y  jugando con tus juguetes.

Creando historias que solo tu entiendes.

 

Si tan solo fueras humano.

Si tan solo pudieras hablar.

Sé que me dirías que me amas.

Sé que me dirías que me quedara en casa más tiempo.

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