Dear daddy :Capítulo cuatro.

Notas de la autora:

Esta novela contiene contenido ADULTO, una relación donde la diferencia de edad es de más de 16 años. Donde los personajes son oscuros y están buscando el momento para aprovecharse del otro. Si esto de alguna manera te incomoda o molesta, te ruego que no leas esta novela.

Luna Camaro tiene 19 años, Juan Pablo Adesto tiene 35.

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Dear daddy.

Capítulo cuatro.

Where is my daddy?

La policía llego más rápido de lo que Juan Pablo había esperado. Lo separaron del otro muchacho y lo sacaron del club bajo amenazas, lo sentaron en un asiento de la patrulla y tomaron registro de su versión de los hechos. Pero en todo momento él tenía sus ojos clavados en su pequeña, Luna estaba al lado de su madre que había venido en su camioneta a buscarla, ambas estaban siendo entrevistadas por un policía pero solo la madre de Luna hablaba, Luna también miraba a Juan pablo.

Incapaz de contenerse, Juan Pablo se levanto y camino hacia la madre e hija, pero cuando estuvo cerca Luna corrió a sus brazos, atrapándolo en un abrazo de oso, ella beso su mejilla y murmuro contra su oído :— Mi Daddy, él siempre cuida de mí.

El pecho del hombre se llenó de orgullo, y toda la culpa que sentía respecto a lo que había sucedido se esfumo.  Todo quedo reemplazado por la sensación de posesión que sentía sobre Luna, él había protegido lo que era suyo por derecho, no había cometido ningún error.

Pero entonces Morena Camaro tiro de su hija separándolos, y se plantó enfrente de ella, mirando a Juan Pablo directo a los ojos.

—No sé de qué cloaca saliste vos, pero te diré una sola cosa, te volves a cruzar con mi hija y te mato ¿Entendiste?

—Señora, creo que usted no se dio cuenta que su hija es mayor de edad, acabo de hablar con la policía, y nuestra relación es legal.

—¿Y eso a mí que me importa? Yo se la clase de alacrán que sos, quieres aprovecharte lo más que puedas de ella, una muchachita sensible y frágil, y luego cuando no te sirva la vas a tirar del puente más cercano. Por eso tengo que protegerla de vos, si sabes lo que te conviene te iras de esta escena antes de llames más la atención de la policía, porque creo que ya hiciste suficiente espectáculo.

Entonces Juan Pablo sintió la mirada de los policías, quienes tenían una de sus manos posadas sobre los sus esposas listos para atacar. Se dio cuenta de que Morena tenía razón, la policía estaba buscando una excusa para detenerlo. Y él no iba  a dárselas.

El hombre miro a la pequeña rubia a los ojos y murmuro: —Te amo— Para el horror de la madre, y se dio media vuelta para caminar hacia su auto, no sin antes mirar con odio al muchacho que estaba sentado en la ambulancia y que horas antes había acosado a su pequeña.

Encendió el motor, y arranco. Mientras manejaba por la ciudad reviso su plan, la señora Camaro lo había dejado sin otra opción. Porque ya sabía el siguiente movimiento de la madre, aislaría a su hija de él. Y Juan Pablo no podía vivir sin su pequeña.  Pero no se la llevaría lejos de su madre, sabía que Luna no podría ser feliz así, trataría de buscar una solución que hiciera a todos felices.

**

Al ver que la bestia se había ido, Morena Camaro llevo del brazo a su hija hasta la camioneta, la subió en el asiento trasero, y ella de un salto se subió al asiento de conductor. Mientras manejaba miraba a su hija por el espejo retrovisor, y le hablaba con una voz dura y decidida.

—No sé de donde salió esa bestia, pero no vas a volver a verlo, ¿Me escuchaste?

Luna no respondía.

—Me importa una mierda que pongas cara de borreguito, ese hombre no es para vos. Porque es un hombre, vos tienes que salir con chicos de tu edad. Ese hombre te quiere para sentirse él más joven, nada más, sos una Barbie para que él muestre a sus amigos, nada más. No le importas, te das cuenta de eso ¿No?

Luna no respondió.

—Lo peor de todo es que me vine a enterar por tu diario…

—¡¿Qué?!—Chilló Luna, mirando a su madre con lágrimas en sus ojos. Entonces Morena paso a explicarle todo.

Un par de horas antes…

Morena Camaro caminaba histérica por los pasillos de su casa, había recibido el llamado de la policía unos minutos antes, pero ella todavía no superaba que la habían levantado  a las cinco de la mañana, cuando  ella tenía que trabajar temprano.

Paso enfrente de la habitación de su hija, y pensó en llevarle una campera, así que entro y tomo la primera campera que encontró colgada en su armario, pero entonces vio un cuaderno tirado al pie de la cama de la jovencita, aun más enojada por el desastre andante que era  su hija levanto el cuaderno. Pero cuando lo hizo una foto se escapó del mismo.

En la foto estaba su hija, en ropa interior, abrazada a un hombre mayor, 34 años quizá. Él besaba la mejilla de su hija pero sus ojos estaban clavados en la cámara. En shock, la mujer se sentó en la cama y leyó las últimas páginas del cuaderno.

       Él me hace tan feliz, me entiende como nadie, me cuida como si fuera su tesoro más preciado. Me mira como si fuera la mujer más hermosa de esta tierra, y yo soy su mujer. Sé que este no es un amor pasajero, si lo fuera él me habría dejado luego de la primera vez que hicimos el amor. Pero no fue así, porque hicimos el amor, no fue sexo.

No quiero imaginar una vida sin él, y sé que él no pude vivir sin mí, ¿No es eso hermoso?

Y lo mejor de todo es que es mi Daddy, el cuida de mí, soy su pequeña…

Morena Camaro dejo de leer, dejando caer el cuaderno como si estuviera hecho de veneno, y salió corriendo de la habitación con la foto polaroid  estrujada en su mano y la tiro por la ventana de su camioneta mientras manejaba hacia el club.

Tiempo actual…

Luna tapaba su cara llorosa con sus manos, su madre la miraba a través del espejo retrovisor esperando una respuesta de su hija.

—Mamá, ¿Cómo pudiste?

—Porque quise y porque soy tu madre.

—Eso no te da derecho a invadir mi privacidad.

Furiosa Morena Camaro estaciono la camioneta frente a su casa, y se giró en el asiento para mirar a su hija directo a los ojos.

—Esto no se trata de tu privacidad, se trata de que te enamoraste  de un hombre de casi 40 años. Al cual no volverás  ver, ¿Me escuchaste?

Luna no respondió.

—¡¿Me escuchaste?!—Gritó Morena, Luna salto en su asiento y miro a su madre a los ojos llorando.

—S-sí—Murmuró la pequeña al final.

Cuando entraron a la casa, la mujer registro su  computadora y su celular. Dejándola llorando en su habitación, para preparar la cena, fingiendo que nada malo sucedió.  Cuando  diez minutos pasaron y la rubia dejo de llorar, cerró la puerta de su  habitación. Se agacho frente a su cama, y saco una caja debajo de la misma. Solía contener un vestido coctel que  Juan Pablo le había regalado, pero ahora estaba llena  con todos los regalos que él le había dado. Uno de esos regalos era un celular. Cuando lo prendió el único contacto en ese celular era el número de Juan Pablo bajo el nombre Daddy.

Ella sonrió y le envió un mensaje.

Luna:

Daddy, mi mama me saco el celular 😥

Juan Pablo:

Está bien, cariño, buscare una solución para todo.

Luna:

No sé si esto tiene solución.

Juan Pablo:

La última solución que encuentro es que nos vayamos de la ciudad, podría pedir que me reubiquen en la empresa.

Luna:

No quiero dejar a mi madre  o a Rosalía.

Juan Pablo:

Por eso es la última solución, primero intentare hablar con tu madre.

Luna:

Pero debes darle tiempo.

Juan Pablo:

Lo sé , cariño, tú descansa, mañana será otro día.

**

El problema es que  el tiempo pasó demasiado rápido, y antes de que ambos se dieran cuenta, una semana paso sin que se vieran.  No paso rápido porque no se extrañaran, si no porque se prometían cada día que al día siguiente se verían, pero cuando Luna estaba por salir o escaparse por la ventana su madre  estaba ahí preparada para meterla de nuevo a la casa.

Y todo llegó al punto de que Luna estaba sentada frente a una psicóloga, quien no paraba de tratar de sonar amable y comprensiva, Luna trato de abrirse de explicarle que su relación con su novio era lo mejor que le había pasado. Pero en la conclusión de la sesión le decía que la relación entre Juan Pablo y ella estaba mal, era una relación toxica.

Al final de la sesión  ella salió llorando y se encerró en el baño del consultorio. Saco el celular que Juan pablo le entrego y mando un mensaje.

Luna:

No puedo más con esto, todos piensan que nuestra relación está mal y no sé qué hacer.

Juan Pablo:

¿Dónde estás? Iré a buscarte.

Luna le envió la dirección y se miró al espejo mordiendo su labio inferior. Solo esperaba que Juan Pablo llegara antes que su madre.

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Solo un dibujo.

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No quiero que lean demasiado este dibujo, es solo eso, un dibujo. La obra original es de una artista llamada Qinni, y yo decidi intentar imitarla.

 

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